Intervienen un rebaño de ovejas con silenciador

La Guardia Civil ha procedido a la detención de un ganadero en la comarca de Los Montes tras descubrir un sofisticado sistema de pastoreo furtivo nocturno. Los agentes, que patrullaban la zona tras varias denuncias por desaparición de hortalizas, interceptaron un rebaño de cuarenta ovejas que operaba en absoluto silencio gracias a un equipamiento de insonorización artesanal.

Tecnología de sigilo ovino

El operativo, denominado ‘Operación Vellón Mudo’, culminó la madrugada del martes cuando una patrulla detectó sombras moviéndose en el interior de un huerto privado. Lo que sorprendió a los agentes no fue la intrusión, sino la ausencia total de los sonidos característicos del ganado. Al encender los focos, descubrieron que cada ejemplar calzaba cuatro peucos de fieltro de alta densidad, diseñados específicamente para amortiguar el impacto de las pezuñas contra el suelo y el asfalto.

Además del calzado, el detenido había sustituido los tradicionales cencerros por badajos rellenos de espuma de poliuretano, anulando cualquier rastro acústico del desplazamiento. Según el informe pericial, las ovejas habían sido entrenadas para no balar durante las horas de servicio, una disciplina que el ganadero lograba mediante un sistema de recompensas basado en hojas de lechuga de exportación.

«Era como ver un comando de fuerzas especiales, pero con mucha más lana y menos capacidad de raciocinio», declaró uno de los agentes intervinientes en el pesaje del material incautado.

Saqueo de jardines y huertos

Los vecinos de la zona llevaban semanas expresando su desconcierto ante la aparición de parterres completamente segados y huertos de tomates esquilmados sin que nadie escuchara nada. La precisión del rebaño era tal que lograban vaciar un jardín de petunias en menos de diez minutos antes de retirarse en formación hacia el monte. El ganadero se enfrenta ahora a cargos por pastoreo ilegal y modificación técnica no homologada de ganado menor.

Las ovejas han sido trasladadas a un centro de retención animal, donde los técnicos trabajan para retirarles el calzado de fieltro. Fuentes del centro aseguran que los animales muestran signos de estrés al volver a hacer ruido al caminar, habiéndose acostumbrado a la ventaja táctica que les proporcionaba el sigilo absoluto durante sus incursiones nocturnas.

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